Segunda parte: manual del buen vendedor


Hoy seguimos con la continuación de primera parte: manual del buen vendedor.

La importancia del cliente:

Para ser un buen vendedor hay que conocer y respetar al cliente, y para ello es importante tener presentes algunas directrices que puedan ayudarnos.

Recordad el tan mencionado lema:

" El cliente SIEMPRE tiene la razón. SIEMPRE"

El cliente por encima de todo:

Es al cliente a quien debemos tener presente antes que nada.

No hay nada imposible cuando se quiere:

A pesar de que muchas veces los clientes solicitan cosas casi imposibles, con un poco de esfuerzo y ganas de atenderlo muy bien, se puede conseguir lo que él desea.

Cumple todo lo que prometas:

Son muchas las empresas que tratan, a partir de engaños, efectuar ventas o retener clientes, pero ¿Qué pasa cuando el cliente se da cuenta? Nunca prometas lo que no puedes cumplir.

Solo hay una forma de satisfacer al cliente, darle más de lo que espera:

Una verdad como un templo. Yo como cliente me siento satisfecho cuando recibo más de lo que me esperaba. ¿Como lograrlo? Conociendo muy bien a nuestros clientes y enfocándonos en sus necesidades y deseos.

Para el cliente, TU marcas la diferencia:

Las personas que tienen contacto directo con los clientes tienen una gran responsabilidad. Pueden hacer que un cliente regrese o que jamás quiera volver; ellos hacen la diferencia.

Fallar en un punto significa fallar en todo:

Puede que todo funcione a la perfección, pero si en el punto final cunado entregamos el producto o el servicio este no es lo que se esperaba o no reúne las expectativas totales del cliente, el trabajo anterior no sirve de nada. Las experiencias de los clientes deben ser totalmente satisfactorias.


La gestión profesional y personal

Todo lo dicho anteriormente es inútil si no se gestiona de forma profesional. Hay que decidir cuando merece la pena fidelizar un cliente, eliminar los hábitos negativos, aprovechar el tiempo al máximo y, muy importante, pensar antes de hablar.

Pero el cuidado de la gestión profesional no es suficiente si no va acompañado de la gestión personal. Todo empieza en uno mismo. Hay que comprometerse con la excelencia, no tener miedo de quedarse solo de vez en cuando, no renegar de los fracasos y controlar los pensamientos.

Por último recordar las Tres reglas de oro de la venta:

Brinde siempre a su cliente más de lo que espera recibir por el precio pagado.

El costo de mantener a un cliente es inferior al costo de captación de uno nuevo. Pero el costo de captación de un cliente nuevo es, a su vez, inferior al costo de recuperación de un cliente perdido.

Es mucho más fácil vender el tercer producto a quien ya tiene dos que el primero a quien no tiene ninguno.




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